Solitaria, sepia y marchita,
cansada se encuentra en la tierra
reflexionando sobre su futuro
está mi alma terrenal y vana.
No comprende de buscar ya no debe
la miro herida y cabizbaja,
hace mucho tiempo perdió su verde
que ya no sé ni como ayudarla.
Pensar que la envié al matadero
y posar los pies en el suelo, si.
Causarle más daño, ya no quiero.
Evitar más errores cometer
es negar mi naturaleza humana,
el no tropezar no puedo prometer.