El tañido de una lúgubre y vieja campana evoca un rito ancestral conocido por todos, generación tras generación: reunir la basura acumulada en el hogar. La recolección de ésta juega un papel muy importante en la manutención personal y distrital. ¿Qué sería de una comunidad con los vertederos de basura acumulados a la puerta de sus respectivas residencias? No cabe imaginar dicha escena. Sin embargo hay veces que consideramos las labores de los terceros como una parte intrínseca de nuestra mecánica sistemática y no nos detenemos a pensar en lo desgraciada que sería una ausencia repentina de sus funciones.
Su trabajo es una pieza tan indispensable para el funcionamiento de las personas como sociedad tanto como lo es tu trabajo para los fines financieros de la empresa en que laboras. No por ser un empleo con pocas comodidades estéticas quiere decir que es un servicio despreciable, o incluso prescindible. Ellos, como el policía que desempeña su labor, al igual que alguien más haciendo cual sea que fuere su trabajo, merecen exactamente el mismo lugar en la cadena de necesidad.
Al final de cuentas, no sabes qué tanto puede saber de ti la persona que se lleva tu basura.