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  1. Escribir.

    31 julio 2012

    Escribir sólo por escribir nos resulta aún más eficiente que planear el objetivo desde antes de escribir. La desenvoltura poética, aunque a veces rupestre, contiene la esencia misma del arte literaria. El medio del cual nos valemos ineludiblemente para transmitir la idea del pensamiento siempre es interceptado por el lenguaje, y éste tiene como máximo medio de expresión, a su vez, la literatura. De este modo podemos alcanzar la cúspide del pensamiento escrito: redactando libre y adecuadamente. Pasando de la abstracción pura al acervo gramatical ordenado. 

    Cuando un hombre se dispone a escribir un mensaje, el mejor modo, valiéndose del mejor medio, invariablemente será el ortográfico. Y para asegurar su claridad y contundencia nos debemos asegurar de que estamos dejando el mensaje libre del acartonado régimen que dictan las reglas. De ningún modo procuro decir que la correcta comunicación es un sentido intrínseco y que con solo desear escribir adecuadamente lo lograremos. Aunque sí es definitivo que entre menos nos enmarañemos con las rigidas e inquebrantables reglas de la ortografía mejores mensajes podremos transmitir. Todo se ve reflejado al final de las cuentas en lo que determinamos como nuestro estilo, y de esa manera formamos un habito de buena escritura; de claridad literaria que nos acompañará el resto de nuestra vida. 

    Nunca quedaremos exentos del más minimo vestigio de redacción. Siempre estaremos en constante contacto con las letras llevando a cabo lo que antes cité. Contundencia en el minimalismo: esa es la clave. Aunque, con la mayor mención, cabe decir que no es imperativo escribir de esa manera. Siempre nos quedará la retórica; aunque ese es otro cuento.