No sé analizar absolutamente nada. En serio; siempre intento dar un punto de vista analítico de aquello que acontece en mi día a día y resulta que nunca me sale algo interesante. Siempre que lo intento, la redundancia sale a flote y termino divagando bien cabrón. Luego, como método evasivo —ya cuando me percato de que cantinfleo— volteo a ver mi librería y extraigo de ahí algún número al azar. Lo abro en una página aleatoria con la intención de leer algún párrafo que me saque del estancamiento mental proporcionándome algunas nuevas palabritas... casi siempre termino leyendo más allá del supuesto párrafo (a veces termino el libro entero) y cuando vuelvo la vista a mi ordenador, donde casi siempre hago que escribo, descubro que he perdido la idea. Luego, como si de algo me sirviera, leo lo que ya tenía preparado con la esperanza de recobrar el hilo de mis pensamientos y tristemente me enfrento con la jodida realidad: soy malísimo, no sólo en el análisis, sino también en la redacción. Qué nimio me siento narrando mis vivencias. Este texto lleva como diez releídas y aún sigo estando bien jodido de mi crónica. Me siento más cómodo haciendo ficción. ¿Eso dirá algo de mí? Me pregunto qué será.
-
Análisis.
08 septiembre 2012
Lo escribió Anónimo | Mierda Indie |