El guardian de los ensayos perfectos siempre ha sido el intelecto oculto del individuo. El reto de la hoja en blanco jamás atemorizará a aquel que no sabe lo que está haciendo —inclúyome de repente― y siempre juega a nunca «llegar» con su literatura. Comenzar a escribir sin tener un rumbo fijo es una técnica poco utilizada pero definitivamente muy controversial. Muchos son los argumentos que intentan descalificar la técnica, pero aún más, según creo, los que pretenden imponerla.
Cualquiera cuya aspiración no sea la perfección literaria sabrá que nunca se sabe de antemano lo que se quiere decir. Escribir lleva en juego la inteligencia toda, pero tampoco exime a las personas de sus fallos intelectuales. Supongo que la escritura debería ser, cuando menos, de sintaxis perfecta.
Sostengo que al escribir se posee mucho más tiempo para cavilar las opciones que cuando se está hablando. El problema radica en la falta de interés. Hablar y escribir correctamente es un rechazo en la población y así se sabe que estamos completamente jodidos. ¿Cómo pedir ensayos personales que describan perspicazmente el sentir de una persona si su dicción y léxico son meramente deplorables?
Sostengo que al escribir se posee mucho más tiempo para cavilar las opciones que cuando se está hablando. El problema radica en la falta de interés. Hablar y escribir correctamente es un rechazo en la población y así se sabe que estamos completamente jodidos. ¿Cómo pedir ensayos personales que describan perspicazmente el sentir de una persona si su dicción y léxico son meramente deplorables?